nov 16 2010

Jesús no es mi amigo (ni el tuyo, señor Cipriani)

Este es un verdadero tema de “actualidad”. Es un post que nace de una noticia que leí  hoy, por la mañana. No es una novedad, no es sorpresa y más bien es un mensaje que de redundante ya me llegó al huevo.

Antecedente: Hace poco el ministerio de salud decidió utilizar una estrategia harto conocida para prevenir embarazos no deseados y transmisión de enfermedades de transmisión sexual: repartir gratuitamente condones. La respuesta de los guardianes de lo bueno y sagrado no se hizo esperar.

El señor Juan Luis Cipiani (que su rebaño lo llame Cardenal, Padre o cualquier otro título que usan en esa agrupación, para mí es simplemente un señor) propaló nuevamente, desde el altar que lo eleva unos centímetros por encima de sus fieles seguidores de cada domingo, el mensaje oficial de la iglesia católica acerca del uso de condones y otros mecanismos que muchos seres humanos usamos para que cada eyaculación durante el rico coito no suponga la generación de una nueva vida. Este antipático personaje eructó lo que su organización dice sobre estos métodos: NO!

NO! a que cada persona tenga un poco más de poder en el devenir de sus actos sexuales

NO! a que se reduzca la probabilidad de ser contagiado por una ETS en un encuentro sexual cualquiera.

NO! a que se reduzca la probabilidad de tener un embarazo indeseado

Amén.

La hedonofobia

He de reconocer que los católicos, su clase dirigente al menos, muestra una envidiable coherencia en este discurso. Hace años que lo vengo escuchando y sus mandatos y argumentos centrales se mantienen más o menos iguales. Don Juan Luis nos recordó nuevamente, desde su palacio libre de impuestos, que la difusión de preservativos llevaría al LIBERTINAJE, es decir, en “cristiano” (jaja), que la gente va a cachar más, horror, la gente va a entregarse con mayor frecuencia al placer que no genera nueva vida, abundarán el semen echado a perder y los ovarios decepcionados, los úteros tendrán una crisis existencial y glandes arderán de tanto ser lacerados por la fricción maníaca de la libertad sexual.

Claro que ante esto uno, hedonista y cachondo como muchos, se preguntará qué habría de malo en ello. Pues no hay mucho tiempo para sumergirnos en la duda, para nada, el líder católico en el Perú tiene la respuesta a la mano: porque es una traición a Jesús.

¿Quién CHUCHA es Jesús y quién realmente sabe cómo piensa?

Definitivamente es alguien cuyas opiniones valen mucho para Cipriani y para mucha gente en el mundo. Es que tiene sentido,  Jesús es su amigo, amigo de todos, domina desde hace centurias lo que el brasileño Roberto Carlos (ferviente cristiano, dicho sea de paso) anhela sin éxito.

Jesús parece tener todo lo necesario para cumplir eficientemente el rol de amigo: es astuto (aparentemente vivía en cierto grado de pobreza y, a pesar de ello, logró mover masas con su discurso incendiario), coherente (no arrugó en la cruz, eso vale mucho) y siempre estará ahí para uno (la omnipresencia divina es de gran ayuda en este punto). La manchita cristiana se olvida de algo importante, no obstante: su amigo no existe o, al menos, los fieles no han encontrado aún la forma de probar la existencia de todo lo que supone ser dicho mesías.

Sé que existió el hombre al que se hace referencia al hablar de Jesucristo, yo también me vi ese especial del Discovery Channel durante una semana santa en la que estaba podrido con Ben Hur. Conozco también algunos de los rasgos que se atribuyen a este personaje (mi “formación católica” me respalda, ja!): sencillez , inteligencia, energía, liderazgo, apertura, aprecio con los apestados de la sociedad (leprosos, putas, cobradores de impuestos!!… qué tipazo en serio) y poca valoración de la propia seguridad y vida.

Lo que no logro entender es cómo carajos funciona la relación que establecen algunos de los cristianos, católicos o no, con esta figura. Empezando por la cabeza en el Vaticano: ¿Qué diablos tiene que ver el Jesucristo de los apestados y los pobres con esos burócratas rellenos de corrupción, caca y oro que tienen a su cargo dicho remedo de Estado; estoy seguro de que para el bueno JC éstos serían los enemigos, los fariseos,  la iglesia anacrónica, estrecha y de espaldas a la realidad mundana y obvia que vale la pena patear antes que complacer.

No se libra el católico de a pie. Podría apostar la salud de mis testículos a que de la últimas 10 personas que me han mencionado a Jesús en una relación positiva/amical respecto a ellos, el 100% tiene una catadura moral que haría que su salvador vomite los clavos con los que se sacrificó por sus miserables almas. No se asusten, no los rechazo ni me desmarco, yo estoy igual de putrefacto que ustedes si es que pretendo estar a la altura del Hijo de Dios, de los  10 mandamientos o de alguna otra regla forjada en piedra que tanto gustan repetir de paporreta periódicamente. Los estándares de excelencia cristiana o católica me son inalcanzables y hace tiempo preferí renunciar a dichas aspiraciones; con todo el amor de mi corazón, amigos creyentes, pienso que la mayor parte de ustedes también queda tristemente corto frente a la figura confusa que el Vaticano les vende sobre Jesús. Harían mejor en confiar en sus propias iniciativas y aprendizajes sobre la vida antes que consultar con el consagrado más cercano, sobre todo con el rabazo de paja que, gracias a DIOS, ahora sabemos que gran parte del clero se maneja.

Gracias a dios que soy ateo

Creo que queda claro que no soy católico, cristiano, ni siquiera “creyente” en los seres y axiomas que sustentan dichas religiones. Tampoco creo en fuerzas cósmicas cargadas de intenciones, en un orden ininteligible de la madre naturaleza ni en el pulpo paul (Q.E.P.D.). A veces lo he considerado una limitación mía, a lo mejor me estoy privando de ciertos placeres, yo qué sé. Debido a ello, procuro respetar y entender, en ese orden, los distintos sistemas de creencias irracionales con los que la gente conduce su vida, desde el católico que tiene que parar en seco su resaca para ir a la misa dominical hasta el discípulo de alguna movida new age se alucina un malnacido por las veces en que ha tenido que alimentarse de la carne de otros animales.

No quiero ser particularmente discriminatorio con las religiones que más he tenido cerca durante mi desarrollo (porque me es más cómodo rajar de lo conocido que indagar en lo que está más allá de nuestra experiencia), no quiero convertir mi discurso en una descarga inútil contra la cruz, la sotana, la virginidad bamba, el politeísmo encaletado, la doble moral y otros atributos que se me ocurren al pensar en cristianismo/catolicismo. Lo que estoy objetando en la acción de la iglesia católica, y en particular del Sr. Cipriani, es que intenten que su fe, su conocimiento sin fundamento o posiblidad de ser corroborado, su libro mágico, los delirios de esos personajes de dudosa salud mental que llaman santos y demás factores que sustancialmente le dan la espalda a la razón y a la sensatez sean usados como insumos para tomar decisiones propias de la gestión pública. Yo entiendo su onda, en serio, he sido creyente alguna vez, recuerdo el poquito extra de seguridad que sentía al pensar en la muerte, tengo presente las múltiples oportunidades que uno tiene para establecer lazos sociales y comunidades en un contexto católico; sólo les pido que tengan en cuenta algo muy simple: las inferencias que se formulan a partir de premisas irracionales que sólo ustedes comparten (la existencia de Dios, la autenticidad de los 10 mandamientos, la legitimidad de Ratzinger) muy probablemente resultarán en posturas que irán en contra de los intereses de otros grupos. Si esos grupos sostienen sus propias convicciones irracionales con similar necedad tenemos el escenario perfecto para algo tantas vece visto, debates insulsos, puyas, conflictos y hasta guerras para ver qué dios es el más sapiente y macho de todos.

Las palabras de Cipriani me resultan cojudas e ignorantes, pero eso es sólo mi opinión, articulada en torno a cierto culto a la lógica que tengo. Por último, él es libre de decir lo que le venga en gana y está claro que hay mucha gente que toma lo que dice en serio y está dispuesto a escucharlo. Mi principal argumento en contra de su perorata es que se funda en premisas irracionales y que pretende convertir eso en políticas que trascienden el ámbito de los católicos, como si los del Alfa y Omega quisieran que paguemos impuestos para construir estructuras para recibir OVNIs. Ahora, para mí,el problema mayor es que nuestros representantes políticos poco o nada hacen para hacerle el pare al ladrido de este señor. Reconozco que alguna vez he escuchado a algún ministro de salud reafirmar los fundamentos científicos de sus decisiones en torno a las campañas de salud que involucran anticoncepción; incluso, hace poco, una congresista se dirigió a J.L. Cipriani y le dijo, poco elegantemente, que no se meta en lo que poco sabe. No obstante, no estoy satisfecho con eso. Quisiera que mis congresistas, mi presidente, mis alcaldes y otros funcionarios que están supuestamente gestionando con eficiencia nuestro amado Estado sean constantes defensores de la razón y de la lógica al momento de gestionar lo público, que señalen con la misma energía tanto los absurdos nacionalistas del clan Humala como los absurdos hedonofóbicos de Cipriani. La sinrazón y el dogmatismo son enemigos del buen funcionamiento del Estado, el cual tiene que responder a los cambios permanentes de la sociedad; una pizca de cabeza fría nos lleva a ver lo ridículo que es analizar la movediza sociedad y tomar decisiones para su bienestar desde puntos de vista rígidos.

Esos son mis sueños de opio, la realidad es otra. La iglesia católica recibe beneficios que la distinguen de otras religiones que existen en el Perú. Mi conocimiento sobre el tema es aún reducido, así que no profundizaré en el tema en esta ocasión. Este documento da algunas luces acerca de esos privilegios que, a mí en particular, me llega al orto sostener.

Post Datas

  1. ¿Alguien entiende a los homosexuales católicos? o cristianos? Amigos, su dios y su burocracia en este mundo los odia por QUIENES SON, intenten otra cosa.
  2. En serio, ¿cómo carajos conciben Cipriani y compañía la salvación de la gente? No se dan cuenta de que facilitan un daño concreto al buscar obstruir el acceso a condones y otros métodos de control del propio riesgo sexual? Suelo tomarme muchas consecuencias del poder de los católicos con humor, pero con este tema sí me hierve la sangre y me siento en un callejón sin salida al querer dialogar con ese punto de vista, puesto que estos pendejos a menudo terminan apelando a la voluntad de Dios. Aunque creo que el Estado ha de estar dispuesto a incluir a todos, también pienso que si traes a  una mesa de diálogo ciertas ideas dogmáticas que, además, pretenden explicar la totalidad de la realidad, lo más sano es insistir en pedir razones y simplemente dejar fuera del diálogo lo que busque imponerse apelando a una autoridad divina.
  3. Markarián, perdona a la Foquita por favor.

nov 2 2010

una opinión parcializada (valga la redundancia)

La semana pasada un amigo llegó a portadas de diarios, a sets de televisión y su nombre pululó mucho más de lo usual en la “blogósfera” (qué nombre de mierda ese, pero funciona). José Alejandro Godoy fue sentenciado por el delito de difamación agravada en perjuicio del honorable político y hombre público (???) Jorge Mufarech, también conocido por su insulsa gestión como congresista, su gusto por los autos deportivos y por haber denunciado recientemente a Susana Villarán por algo similar, por algo que su mente de concreto armado interpretó como un caso del delito recién mencionado.

La difamación y el honor

No conozco bien la lógica de considerar el insulto, agravio, vilipendio, mentada de madre, etc., como un delito, pero en mi elemental y superflua opinión se trata de una idea estúpida que fomenta el lloriqueo, la irresponsabilidad y la estupidez de los peruanos. La difamación agravada, de acuerdo al Código Penal, es el acto de decir, en público, algo que afecte negativamente el honor y reputación de una persona.

Antes de empezar a renegar y racionalizar, reto a que alguien me dé una definición operacional de honor, alguien que me muestre una manera de poder identificar de manera objetiva cuándo el honor ha sido efectivamente atacado. Yo creo que el honor es una construcción social, pero también personal, una idea que forma parte del concepto que uno tiene de sí mismo. Es tan complicado poder consensuar sobre qué es el honor de un tercero, sin proyectar el propio autoconcepto, que es mejor no hacer leyes al respecto. No todo tiene que estar legalizado amigos, regulen un poco sus propias vidas también, les hará bien.

La cruda realidad y la creatividad peruana

Pero las difamaciones ocurren, la gente se afecta por palabras que consideran agraviantes su honor y/o reputación y es normal que los que se creen difamados quieran hacer algo al respecto, algo que compense ese daño. Supongo que a Jorge M. se le ha paralizado un poco la capacidad creativa para resolver sus líos interpersonales, así que elijo ser generoso con él y con toda la gente que se ha sentido difamada y quiere hacer algo para sentirse mejor y propongo tres alternativas de acción.

Una podría ser responder el insulto, sí, y quizá incrementarlo, si me mentan la madre banalmente podría entrar en detalles y describir a mi agresor los interiores de su progenitora con minuciosidad de relojero, a ver qué se le ocurre responder después de eso. Otro camino, altamente recomendable, es ignorar, uno que muchos comparten, a veces yo también, sólo a veces, pues disfruto mucho insultando de vuelta, es una libertad por la que lucharé en tanto se pueda. Otro camino, el más civilizado en mi nada humilde opinión, es tratar de iniciar un diálogo menos agresivo con el que profirió la injuria, transformar la situación en una exploración sesuda de los motivos detrás del vituperio; quizá el agresor no estaba en sus cabales en ese momento, a lo mejor tuvo una mañana de mierda y sacó lo peor de sí; resulta un ejercicio muy respetable de pacificación activa el buscar el mensaje detrás de la puteada, algo que a mí particularmente me suele dar mucha flojera.

El lloriqueo que nos cuesta a todos (y a la democracia)

Finalmente, si la flojera existencial puede más,  los peruanos tenemos el camino LEGAL de ir llorando al Estado y entregarle a los hipereficientes y groseramente honestos trabajadores del Poder Judicial la responsabilidad de resolver un asunto que bien podría resolverse de a dos. Alégrate peruano, puedes ir rasgándote las vestiduras y lloriqueando a la instancia del PJ más cercana, apelar al vergonzoso Código Penal que nos rige y ponerle un precio a esta concepto resbaladizo que es el honor; claro, ten en cuenta de la chambaza que eso implica, el tiempo y dinero que perderás en una lucha eterna en el mar de lodo de la justicia peruana. Hey, pero quizá tienes harta plata y gente que puede hacer muchos de esos trámites por ti, quizá tienes amigos poderosos en entidades del Estado que pueden acelerar ciertos procesos en aras de su nutritiva amistad. En ese caso tal vez sí te convenga denunciar, tienes las de ganar. Que viva la democracia y la igualdad, no?

Estoy harto de que los legisladores gasten su tiempo en generar y aprobar estas leyes que quitan responsabilidad en el manejo de conflictos de las personas, leyes que nos mariconean (sí, MARICONEAN, saben a qué me refiero y no tiene nada que ver con la homosexualidad masculina), que suelen beneficiar a quienes tienen más poder para mover influencias a su favor y en detrimento de la justicia. No sé si lo han notado, pero la gente que suele beneficiarse de estas denuncias esto tiende a ser débil, dependiente, infantil y, por supuesto, económica y/0 políticamente poderosa dentro de la sociedad. Es una vergüenza que nuestros impuestos estén financiando este mecanismo de afianzamiento de los profundos y oscuros abismos que hay entre los que están más cerca al gobierno de turno y los que no. En serio, Mufa, Paolín Guerrero y demás llorones, agrupen las pocas bolas que tienen y enfrenten a sus injuriadores o difamadores, aunque sea una vez, hagan el intento, háganos el favor de ahorrarnos un poco de horas-hombre del PJ y, quizá, escuchen un poco el insulto o la difamación, quizá hay algo de cierto ahí, quizá aprenden algo hoy para variar.

Para cerrar, no he dicho nada sobre la medida en que esta sentencia puede poner camisas de fuerza a las libertades de expresión y de prensa porque creo que mucha gente ha escrito maravillosa y claramente al respecto, pero sí tengo algo qué decir: sólo por meterte con un amigo mío, vete a la mierda Jorge Mufarech y ven personalmente a quitarme la libertad con la que nací, a ver si puedes hacer algo por ti mismo.

Jorge Oliart Guevara


sep 26 2010

Borracho y mentiroso

No, no es el título de un bolero.

imagen tomada de http://www.lomascurioso.net/2010/09/insolito-gana-concurso-como-el-mas.html

Tras varias semanas de flojera para escribir acá he decidido cambiar de estrategia. Ya no voy a partir temas en varias publicaciones sino que voy a hacer solamente una publicación (por tema) que iré actualizando y terminando después. Con esto espero publicar más y más seguido.

Indios salvajes

El pretexto para iniciar este post, y con ello la reanudación de mi actividad blogueril, ha sido una triste noticia que leí hace ya varias semanas. En resumen, habla de un hombré que en un distrito huanuqueño (aparentemente rural) falleció debido a una intoxicación alcohólica. Hasta ahí todo parece dentro de la normalidad nacional, otro huevón que muere porque se fue de boca con el (m)etanol.

Pero no, la historia tiene mucho más carnecita detrás. Este peruano, de acuerdo a la misma fuente, se zampó TRECE vasos de una bebida aguardientosa en el contexto de una competencia de resistencia alcohólica, un torneo para determinar al bebedor más poderoso y maratonista de la localidad, al Zeus de los beodos. La situación parece ahora cobrar un aire de sutil estupidez: propone una victoria que se obtiene a costa de una pérdida harto más significativa.

Agárrense que hay más: esta pugna tóxica fue organizada por la MUNICIPALIDAD DISTRITAL. Sí, gente, la “autoridad” organizó y auspició esta actividad y con ello facilitó la puesta en riesgo de la salud y la vida de los pobladores. Estado de bienestar mis bolas, bien común por los suelos y salud pública en primer lugar en la antiagenda municipal.

A esto quiero agregar algo que no había notado hasta que lo leí en el blog de un amigo, y que bien puede ser la cereza que confirma lo insensible e inhumano de este episodio. El premio de 150 nuevos soles prometido al vencedor es evidentemente un incentivo poderoso para una persona que vive en un caserío promedio de la sierra central. No es complicado pensar en miles de maneras diferentes en las que el alcalde ha podido entregar ese dinero sin envenenar al beneficiario

Este es el tipo de noticias del que muchos testarudos se agarran para atribuir salvajismo e incapacidad de “civilización” a poblaciones rurales, indígenas, serranas, amazónicas o de costumbres poco comunes en el mainstream cultural. Es una clase de evento que suele horrorizar a estrechos mentales (sí, a ti te hablo, Ugarteche de Correo) y cuya difusión pública ayuda al desprestigio de las culturas menos occidentales que abundan -para bien- en el territorio peruano. Afortunadamente no hace falta más que prestar un poco de atención a nuestro entorno más cercano y apreciar las relaciones insanas que establecemos con el alcohol y otras sustancias comúnmente usadas para alterar la consciencia. Asimismo, nos podemos percatar de lo fácil que nos la llevamos cuando apelamos a una normatividad para justificar nuestras decisiones; después de todo, lo ocurrido en Huánuco bien podría ser legal (no conozco las leyes al respecto con detalle), fue aparentemente un acto totalmente consensuado y la torrencial presencia de alcohol de diversos calibres en la sierra del Perú es MUY COMÚN.

El Kumité de los secos

Hace muchos años (88, 89?) vi por primera -y no única- vez una película de mechas que llevó muchos nombres: Bloodsport (el título original en inglés) y Retroceder Nunca Rendirse Jamás 3 (el título chantado para su popularización en el mercado nacional) principalmente, aunque años después con unos amigos empezamos a referirnos al susodicho film como Kumite. La trama era simple, un torneo ilegal y clandestino de múltiples artes marciales llamado Kumite en el que solamente uno (el vencedor final) queda en pie, si es andamos optimistas, claro; una sucesión de sacadas de mierda a puño limpio en la que el perdedor de cada encuentro solía terminar con múltiples lesiones y/o en un estado de inconsciencia altamente estable. Van Damme la protagonizó y logró lo que suele lograr, a punta de rigor, astucia y una buena dosis de sadismo logró vencer en la final al un patético némesis (ni con trampa pudo hacerla).

Inspirados por ese despliegue de escaso amor por la seguridad personal, a inicios de la década pasada un amigo y yo planeamos organizar una competencia similar, uno contra uno, macho contra más macho, hasta quemar el último cartucho. Claro que cambiamos la resistencia de la jeta a los golpes por la resistencia del cerebro al alcohol. El evento sería llamado El Kumite de los Secos y la idea central era ser capaz de tomar más que los contendores para ser el ganador, es decir, malas noticias para nuestros hígados.

Al final la flojera por organizar algo (lo que sea) pesó más que el ímpetu  juguetonamente autodestructivo y este evento nunca salió del mundo de las ideas. Eso no quita el que hayamos tenido en mente, en discusiones casuales, en la sobremesa, a esta rara forma de deporte de aventura en la que ahora me cuesta hallar el placer. Chupar es rico, claro que sí, pero hacerlo de esa manera y, sobre todo, las obvias consecuencias al día siguientes, no lo son en absoluto. La estupidez estuvo en nuestra cancha también pues, ahora los huanuqueños de la noticia se me hacen algo menos huevones, yo soy un huevón también, por supuesto, y no tengo la excusa de haber tenido un incentivo económico. El jugar a la ruleta rusa con alcohol parece ser uno de esos universales transculturales además y esta -otra- noticia triste que llega desde Mozambique parece confirmarlo.

Sin embargo, no te libras mamarracho de alcalde, existe una gran diferencia entre mi estupidez y la tuya, y es que yo no he usado fondos públicos para financiar mis coqueteos con el coma etílico. Parece un detalle pero para mí marca la diferencia entre una situación privada que bien puede ser moral y lógicamente reprochable y una situación en la que el dinero que supuestamente está destinado a mejorar las condiciones de vida de la comunidad es utilizado para hacer un circo de  la decadencia alcohólica. Si no puedes dar servicios básicos a todos pues emborráchalos y hazlos reir, no?

No sé qué fue de ese alcalde pero puedo imaginarme consecuencias risibles en comparación al daño que ha hecho y pronta amnesia popular. Nuevamente tentado a pensar que es cosa de gente poco civilizada esto de sumergirse en los excesos del trago, en dejarse llevar sin medir consecuencia. MAY! El alcohol goza de un lugar privilegiado en la antojadiza forma que tenemos de separar qué drogas están “ok” y cuáles no; los criterios son caprichosos, utilizan argumentos falaces, apelan a voces de dudosa autoridad y CONFUDEN. Eso, creo, se traduce en las pocas herramientas que tiene el ciudadano común para evaluar de manera realista las ventajas (porque claro que las hay, el placer inmediato por ejemplo :D ) y costos de ingerir una u otra sustancia psicoactiva, y, muy importante, en qué dosis es aún bueno y divertido hacerlo.

La titular y la decadencia de Allison


One drink to rule them all


ago 20 2010

esto no es un blog asado (parte 2): abimael conchadetumadre

Ridículos

Pero cuando encuentro motivos para poner el grito en el cielo me permito golpear el objeto inanimado más próximo, soltar un alarido o mandar a la mierda a un inocente que estuvo en el lugar y momento equivocado (lo siento, inocente, te lo compensaré).

La telenovela del día: los tórtolos (por el tamaño de sus cerebros) Manuel Rubén Abimael Guzmán Reynoso y Elena Iparraguirre (no encontré su nombre completo) finalmente pudieron legalizar sus afectos mutuos y se casaron. Sí, se CASARON, muérete de envidia cabrito infeliz, mantén tu cabeza gacha machona malparida, el derecho que te niegan corre como agua por el río para la primera pareja senderista.

Me jode, me jode pues, ver siquiera un ápice de felicidad en estos personajes nefastos que con el cuento de la lucha popular facilitaron una muestra sistemática de sadismo implacable que, al margen de cómo se vea en términos cuantitativos frente a otros conflictos armados, ha perjudicado directa e indirectamente a mucha gente, a instituciones, a la propia idea que tenemos de lo que debiera ser el Estado peruano.

Esto no es una protesta por su casamiento; han hecho un ejercicio de la libertad que su condición les permite y eso está bien, me jode personalmente, pero me parece bien. Sólo quiero aprovechar la coyuntura del evento romántico del día para recordar que ese par de hijos de mil putas condujeron y respaldaron actos de odio irracional contra muchos personas.

Recuerdo claramente que el objetivo de sus golpes no eran siempre personas o grupos específicos, tengo clarísimo que nos declararon la guerra a todos y que actuaron en consecuencia. No olvido cuando dinamitaron a gente ya rendida, cuando quitaron a niños de sus familias, las veces que ejecutaron pueblos enteros porque pensaban y actuaban diferente a lo que ustedes querían.

Y a los pocos que leen este blog, mis amigos mayormente, no olvidemos que el sufrir ese sadismo nos puede haber vuelto algo insensibles ante los peligros de dejar correr la violencia como si se tratase de algo que puede llevar a construir algo. Tengamos en cuenta que uno de los efectos de las acciones de grupos terroristas fue empujar al estado a adoptar rasgos paranoicos y totalitarios (hola, Hitler) que, si bien pueden ser útiles en tiempos de guerra (guerra real pues, revisen su diccionario politicastros de pacotilla, no la “Guerra a la Pobreza”), resultan nefastos cuando se quiere facilitar el surgimiento y consolidación de una sociedad civil.

Ahora nos vienen a picar la paranoia con la pena de muerte como ave fénix salvador de los problemas de violencia en la  sociedad. Miren de quiénes vienen esos pedidos pues, la gorda facha y el gordo inestable, puta madre, qué buenos representantes de nuestra legítima bronca. Paños fríos, no estamos en guerra, pero sí tenemos muchos problemas y no van a desaparecer matando a unos cuantos, mucho menos nuestro inmaculado Poder Judicial así lo dictamina.

Jorge Oliart


ago 17 2010

cabros de mierda (parte 2, la resaca)

foto tomada de http://cafedialectico.blogspot.com/2009_10_01_archive.html

Hasta que por f’ín hice la parte 2 de algo!!!

Hace unos días renegué acerca del peso que se da a la opinión pública, dada a conocer a menudo en encuestas, en la toma de decisiones que afectan decisiones privadas de todos.  En este caso la excusa fue el resultado de una encuesta de CPI publicada alarmantemente en ese nido de falso liberalismo que es Correo.

No soy gay (los penes me repelen, ni modo) ni me pronostico mucho éxito de polígamo, incluso ya fracasé en algunos pilotos. No va por ese lado mi identificación con esta gente que sufre un atropello a sus ganas de legalizar su relación. Ni siquiera empatizo con su ímpetu por validar su afecto con un papel, aunque recientemente he escuchado argumentos prácticos harto comprensibles en favor de la conveniencia de chantar la firma.

Ni lo cabro ni lo pendejo, ni siquiera mi debilidad por los juzgados y los contratos me ubican en la orilla en la que estoy frente al debate del estatus legal del matrimonio gay. Simplemente aprecio tener la libertad que mi condición heterosexual me da para casarme si es que me viene en gana. Por ahora me parece de esos caminos por los que ni curiosidad siento, pero me gusta tener ahí la opción, saber que si me entra alguna ??-life crisis y de pronto el matrimonio civil me resulta el culmen de una era o un salvavidas, lo que sea, pueda satisfacer ese deseo. Ámense como mejor les salga, y déjenme hacer lo mismo.

Pero más allá del bien que la liberación/flexibilización del matrimonio podría hacer para homosexuales y adeptos al amor grupal formal, acaso dicha medida sería realmente perjudicial para la mayoría? Una amiga me decía que, al menos la poligamia, sí podía ser una gran perturbación al “bien común”. Yo lo dudo, pero esto lo dejo para la parte 3.

Jorge Oliart Guevara


ago 15 2010

cabros de mierda (parte 1 – la bilis)

Hace un par de días leí en la portada del diario Correo (en su edición impresa y limeña para ser más preciso) el resultado de una encuesta de “aprobación” de la población limeña respecto a lo que llaman el matrimonio gay. Acá la versión online de dicha noticia y aquí el enlace a la encuesta en formato .pdf.

Bacán, hay evidencia para decir que casi tres cuartas partes de los peruanos están en desacuerdo con que dos personas del mismo sexo, pene con pene, chucha con chucha, contraigan aquello que la gente se imagina cuando le dicen “matrimonio gay” (porque así de ligeramente lo preguntan los de CPI). Bacán pues, eso opinan, los felicito.

Y a mí qué CHUCHA? O más bien, a quienes sean gays, y sientan que necesitan validar las emociones que los unen mediante un contrato, qué carajos les debiera importar las creencias de otros, ciudadanos como ellos, respecto a dicha decisión. Faltan  preguntas ahí pues CPI: a cuántos nos parece que la ley ha de definir esto? o que la opinión pública ha de influir en ello?

A ti que te opones a que la gente se ame y formalice ello de la forma como le venga en gana, mantén la tormenta de tus paltas en tu esfera privada y deja de joder a los demás.

Jorge Oliart Guevara


ago 12 2010

la mejor revancha

En algún punto de los 80s fui a ver la Función Estelar del canal 2, como solía hacerlo, con una expectativa modesta pero suficiente. No recuerdo con claridad mis motivaciones cinéfilas de entonces, mi mente adulta y cotidiana me aleja de tal entendimiento, pero sí rememoro con claridad lo bien que la pasé la primera vez (y la 2da, 3ra, 4ta, 5ta…) que vi La Venganza de los Nerds.

No me quiero ir en floro, sólo tres comentarios puntuales que mis amigos me han tenido que escuchar más de una vez:

  1. Qué tal personaje Lamarr (como chucha se escriba). Tenía tres minorías en sí (negro, cabro y nerd) y parecía el más seguro y orgulloso consigo mismo. Quizá ser atlético lo ayudaba.
  2. Con los años noté que hay una cuasi violación perpetrada por uno de mis queridos cuatroojos. Lewis se disfraza de Lord Vader, pretende ser el novio fortachón de la porrista y tiene una rarísima sesión de cache sin gravedad en una recámara más rara aún (cómo consigo una de esas cosas para uso doméstico en los 80ssss?? o ahora mismo???). Luego, feliz el puta, revela su verdadera identidad a la chica, quien no puede creer semejante performance de un nerd y, henchida de placer y de semen, resuelve una veloz amnistía frente al sexo sin consentimiento.
  3. Qué paja esa canción que tocan al final de la competencia entre fraternidades. Nadie se luce demasiado, los synths, el violín, la guitarra, el gong y demás sonidos suenan sencillos en sí mismos pero juntos hacen una pequeña avalancha que me gusta mucho. El rapeo de Lamarr sí merece (y busca) una atención aparte, una linda demostración de lo que más o menos tenía esa técnica vocal en la época: mucha soltura, mucha diversión.

Acá la susodicha canción, a ver si me sale bien esto:

Imagen de previsualización de YouTube

Tengan buen día,

Jorge Oliart

La imagen fue tomada de http://www.shagtees.com/